Problemas con la familia política – Cómo resolverlos?

Los culpables de la historia

Después del artículo Familia política e hijos en el qué di una pincelada sobre mi experiencia, ahora llega una luz de esperanza para las desesperadas como yo 😛 Como ya aclaré (y lo hago nuevamente), normalmente gran parte de los problemas que se pueden tener con la familia política son a causa de amor mal canalizado, e incomprensibles entre dos mundos muy diferentes. Por tanto, por mucho que nos pueda repatear, tengamos en cuenta este factor. Ahora somos madres y podemos entenderlo perfectamente.

Para bien o para mal tenemos tendencia a apuntar con el dedo a los demás, en la vida en general. Y aunque sé que lo último que esperas oír es que parte de todo lo que sucede proviene de tu actitud, tengo que decírtelo, porqué es una verdad como la copa de un pino. No voy a negar que estoy de parte de las que piensan que nadie debería entrometerse en tu vida, y por ende tampoco en la de tus hijos. Pero la familia es familia, un pack que viene con un montón de cosas buenas, pero también alguna que otra púa que se nos clava y no hay quien se la saque de encima.

Mi situación actual – familia acoplada

La verdad es que ahora me encuentro en un buen punto, o sea feliz y contenta. Todo gracias al tiempo. He aprendido mucho. Pensaba de saberlo todo cuando conseguí aclarar los límites y haber llegado a un pacto entre lo que yo necesitaba y lo que se me exigía desde el exterior. Pero la vida, es otra cosa. No existe el blanco y el negro, la vida es a color, es mezcla, es caos, confusión, amor, sentimientos… Vamos que no se entiende nada 😛 pero hay que intentar  que toda esa chapuza que se nos presenta se convierta en nuestra gran obra de arte.

Ahora somos familia. No lo hemos elegido pero lo somos. Lo fácil con nuestros parientes de cuando éramos pequeños es que todo estaba pautado, mamá y papá nos indicaban los límites que tenía cada persona hacia nosotros, sus roles, y dábamos por descontado que nos querían incondicionalmente. Esta nueva familia que ha aparecido en plan seta no hay que despreciarla, porqué si cerramos los ojos y le damos la espalda ignorando su existencia, siempre tendremos un sabor amargo en nuestra vida. Porqué queriendo o sin querer ahora forman parte de nosotros. Son algo para nuestros hijos (abuelos, tíos, primos), vamos a ser nosotras a destrozarla? En serio? Tan horribles son? Hay de todo, pero piensa bien si realmente son tan tan tan mala gente como para romper lazos.

Yo os propongo respirar hondo, muyyyyyyyyy hondo, lo sé. Llevo 8 años trabajándome esta relación, volviéndome loca, pillando unos autocabreos (yo sola) de esos que no puedes ni chillar de lo enfadada que estás. Pero os aseguro que si os esforzáis el resultado valdrá la pena 😉 A mí principalmente me entran los berrinches por pequeños detalles que con un poco de trabajo pueden solucionarse. Y sino, son eso, detalles. Hay que intentar recabar también lo bueno que aportan 🙂

problemas con la familia politica
Si estás seguro de lo que sientes, haz que nada ni nadie te lo impida 😉

Qué hice para mejorar mi relación con sus parientes?

Ha nacido una madre… pero también una abuela y una tía…

Cuando nace tu hijo se revoluciona el mundo. Y no solo el tuyo. Todos tenemos expectativas, ilusión y sobretodo preconceptos sobre cual va a ser nuestro rol y el de los demás. Así que no solo nacen un bebé y una madre. Nace también una tía, una abuela. Nunca lo han sido y tienen sus propias creencias sobre cual va a ser su papel en este teatrillo.

Y te entiendo, a mi me daba realmente igual lo que pensasen. Yo era la madre, punto. No había nada que discutir, ni acuerdos a los que llegar, porqué la hija era mía; por lo tanto no tenía que justificarme con nadie. Pero la cosa es más compleja. De verdad os aconsejo no liarla. Obviamente que nadie se deje pisotear, hay que ser claras, pero seamos un poco más buenas de lo que ya intentamos ser 😉

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El tiempo pone cada cosa en su lugar

Después de 18 meses me he dado cuenta de que todos en esta familia necesitábamos tiempo. Yo como madre la primera. Aunque hubiese leído mil libros, aunque tuviese las ideas clarísimas! Necesitaba tiempo para conocerme como madre, para descubrir como era mi hija, lo que necesitaba.

También Mimi necesitaba tiempo para conocer el mundo, para crear una relación con sus papis, para conocer a sus abuelos ;). Seamos sinceros, nadie a parte de vosotros va a amar más a vuestra hija que los abuelos. No encontraréis una persona que los quiera y cuide del modo en qué lo harán vuestros padres, de ambos. Y esto incluye vuestra familia política. Realmente yo no tuve este tipo de relación con los míos, para mí es nueva esta proximidad familiar, pero es increíble el poder que tiene.

Celos de los abuelos

Así que llegamos a ellos, suegros y demás. Pero principalmente, los suegros. Necesitan tiempo y tenéis que ser pacientes. Primero de todo cuando se convierten en abuelos no sé qué pasa que se les va la olla 😛 (a tus papis también). Se les nubla la vista, ya ni te saludan, ven solo al nieto. Se enamoran. Y quizás te de rabia porqué el hijo es tuyo y quieres solamente estar tu y él, él y tu. Aquí no caben más enamorados.

El papi tendría que dar casi las gracias si lo incluimos en todo esto jajaja Entonces, imagínate otras personas, con qué derecho se enamoran de tu hijo? Bffff, sí, esto me costó muchísimo reconocerlo, pero tuve celos. No me gustaba que pareciese que la querían más que yo. Ya ves tu que tontería, pero yo me sentía así. Y que a nadie se le pasase por la cabeza abrirme los ojos, que me ponía negra!

Supongo que es todo a causa de madre naturaleza y sus hormonas que (por lo menos en mi caso) a menudo juegan un papel decisivo 😉 tienen la culpa de muchas cosas, así que démosle también la de estos sentimientos. De todos modos, digo yo que si la evolución nos ha hecho así será por algo.

Bueno, todo para aclarar que no tenemos la exclusiva del amor por nuestro hijo, a lo que hay que sumar que los abuelos tienen sus ideas de como van a ejercer su nuevo rol. Así que hay que trabajar en grupo, poco a poco. Si es que todo se basa en el amor … ya lo decía yo… madre mía que sabia que soy!

Hay esperanza, la luz al final del túnel

Aunque no lo parezca, todos los parientes van a acabar aprendiendo cuales son nuestros límites (días de visitas, maneras de hacer, prohibiciones, tipo de alimentación…), vamos, cual es nuestro método de crianza y como respetarlo para que todos estemos bien.

Nosotras, por nuestra parte, tenemos trabajo duro que hacer. Porqué este método que tenemos que aclarar con ellos lo vamos a descubrir sobre la marcha, pero no nos podemos permitir mostrar demasiados titubeos. Ahora, después de 18 meses me percato de que para mis suegros no tiene que haber sido fácil ceder tanto. Porqué aunque yo dentro de mí piense que no tengo que justificar mis acciones, soy consciente de que ellos, en su pequeño mundo, han tenido que dar pasos gigantes para llegar hasta donde estamos ahora. Imagino que tenían sus propias expectativas sobre mí como madre.

Finalmente un ambiente sin tensión, en el qué nos llevamos todos bien y nos respetamos.

Así que nuestro trabajo es doble, por una parte dejar claros nuestros límites, con mucho cariño y paciencia. Y por otra vamos a tener que tenerlos en cuenta. Pero de corazón. No manteniendo un “enfado” escondido, porqué de esta manera no funciona, y porqué si nos comportamos así el que más va a acabar perdiendo no van a ser tus suegros, sino los abuelos de tu hijo y sobretodo tu hijo.

Es difícil, muy complicado a veces. Cada familia es un universo y juntar a dos de ellos puede crear un Big Bang o el fin del mundo (el factor explosivo va incluido en el lote). Si vuestro compañero no consigue mover los hilos para crear esta calma, os váis a tener que poner las pilas. Me sabe muy mal leer siempre por internet que lo mejor es dejar correr, que no hay solución, que lo mejor es separarse y cada uno por su cuenta. No estoy de acuerdo. Puede ser más o menos difícil, pesado, pero poco a poco las cosas se pueden ponen en su lugar.

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Lo que no hago yo por este chico… qué será lo que tiene de especial? 😛

El antes y el después – mi experiencia

Si no me gustas, no vas a estar en mi vida

Algo de lo que me he percatado estos últimos años es que para mejorar una situación a veces es necesario empeorarla. Por ejemplo, en mi caso desde que nació Mimi llevaba mucho tiempo acumulando tensión. Soportando. Enfadándome en silencio. No la liaba (por ella) pero tampoco estaba bien. Y los niños lo sienten. Hace 4 meses una bomba explotó, por parte de la familia de Tato, y yo me puse a 1000. Pero esa era mi oportunidad, o lo mandaba todo a la mierda o cogía al toro por los cuernos y decidía que todo iba a salir bien. Punto pelota.

Y así lo hice. En vez de discutir decidí enfrentarme a ellos con mucha educación, sin malos tonos, ni malas caras, con SINCERIDAD y tacto. Puse todo sobre la mesa. Les dije “Mirad, yo no tengo necesidad de mentir a nadie. Soy una persona muy independente, me gusta tener mi espacio, no llenarme de compromisos y poder improvisar sin ataduras” “Si no me gustaseis tened claro que no me veríais el pelo, porqué desde hace unos años aprendí a eliminar las personas dañinas de mi vida, y no me cuesta nada. Yo quiero estar bien, y si para eso tengo que prescindir de cierta gente lo hago sin problemas, lo tengo comprovado”.

“Cuando nos vemos estoy la mar de a gusto, pero no me pidáis presencia día tras día porqué ni siquiera cuando voy a Barcelona veo a mis amigas dos tardes seguidas (y las que hecho de menos todo el año). Seré rara, pero me gusta hacer mis cosas con Mimi y verme hoy con una mañana con otra. No es que no las quiera, es que yo soy así.

Tu hijo, tu crianza

Como todos los abuelos del mundo los familiares de Tato también daban consejos sobre como alimentar, vestir o crecer a Mimi desde antes de que naciese. Este tema lo he ido tratando poco a poco apenas se me presentaba la situación. Es un trabajo largo y quizás al principio no te hagan ni caso, pero con el tiempo se van enterando de que eres una persona tenaz y que ciertos límites no pueden pasarlos porqué te molestan.

Mi última frase, muy directa, salió en una conversación en la qué se comentaba como la hija de la vecina se había “dejado influenciar” por la madre en temas de lactancia. Bueno, el hecho es que dio pie a que yo pudiera aclarar que “sinceramente, yo siento que mi hija es mía, por lo tanto no creo que tenga que justificar absolutamente nada de lo que hago con nadie que no sea el padre, ni llegar siquiera a pactos. Son los demás que tienen que seguir mis instrucciones si quieren que les preste a la niña 😉 Cada uno los hijos se los crece a su manera y sobretodo hace lo que cree que es mejor para ellos. Así que a los demás no les queda otra que respetarlo”.

Quedó bastante claro el punto? Creo que sí. Lo más importante cuando sueltas estas cosas en medio de una reunión familiar de tu compañero es el tono. Creo que tienes que ser muy humilde (no en plan “me la suda”), sino siendo muy sincera, desde el corazón, dejando claro que si tu te empuntas en algo no es porqué eres testaruda (que también en mi caso), sino porqué crees firmemente que eso es lo mejor que puedes hacer por tu hijo “desde que nació decidí que ante ceder al compromiso o respetar lo que yo pienso, me pregunto ¿qué cosa va a beneficiar más a mi hija? Ella va a ser mi prioridad ante mi y ante los demás, y si por ello alguien se va a enfadar conmigo me sabe muy mal, pero voy a seguir por el camino que me indica mi corazón de madre”.

Si somos correctas con la familia política algo vamos a remover, y algún resultado vamos a obtener. Desde la bomba de hace 4 meses mi situación ha cambiado por completo. Además me permito decir cosas que antes me callaba. Y es que la familia también sirve para eso, para desahogarse, para entenderse, no puedes vivir toda la vida pensando en el qué pensarán, hay que encontrar una estabilidad, porqué ya no hablamos de suegros, ahora son los abuelos de tu hijo, punto. Somos una familia y lo mejor que podemos hacer es un esfuerzo para crear lazos fuertes para las generaciones que nos siguen 😉

Estrategias concretas en la vida cotidiana

Vamos a lo práctico, que es lo que interesa. Si eres como yo te va a molestar casi todo lo que tenga que ver con la gestión de tu hija. En mi caso soy muy trabajadora, independiente, me empeño mucho en lo que hago y no me gusta delegar mis tareas. Por lo tanto prefiero ocuparme yo y hacerlo a mí manera. Sí, aquí tenéis a la fanática de la frase “si quieres algo bien hecho, hazlo tu mismo”. Y sí, hay un padre, muy paciente por cierto, ya os hablaré de él en otro post 😉

Para combatir ciertas “maneras de actuar” que tienen las personas externas es mejor trabajar poco a poco para que vayan pillando lo que no tragas ni con aguardiente. Hagámoslo por nuestros hijos y por nuestra pareja.

1) Madre solo hay una, y esa eres tu: ya os lo he dicho antes, pero es esencial que lo tengáis claro. Que nadie pase por encima de vosotras. Es vuestra vida, y la de VUESTRO hijo. Si alguna vez hay que ser tajante, porqué con educación no se enteran, sedlo. A veces pasar un mal trago sirve. Quizás habrán mal entendidos y la relación sufrirá un bache. Pero la dinámica general mejorará y cuando las aguas se calmarán todo irá mejor 😉

2) Cuando meten las manos en lo que cocinas: madre mía lo nerviosa que me pone estar en plan Cenicienta y que me llegue la revisión de los parientes “aquí falta sal” “esto está demasiado hecho” “aquello no se cocina de tal manera”… lo peor es que hasta se lo hacen a mi madre cuando viene. Pero esto es totalmente cultural, se lo hacen también entre ellos… así que cuesta mucho combatir ciertas costumbres. Aún no he solucionado del todo este tema, pero por lo general intento responder con monosílabos, me voy con alguna excusa “voy a ver si ha acabado la lavadora”o digo cosas tipo “a nosotros nos gusta así”. Pero principalmente desaparezco de la cocina. Como se dice por Italia “si quitas el diente, quitas el dolor”. Pues si abandonas el campo de batalla se acabo esa situación.

3) Cuando se meten en el método de alimentación complementaria de tu bebé: esto ya me molestaba más. Con Mimi usamos el Baby Led Weaning  (BLW) (un poco adaptado ;). Por lo tanto creció solo con leche materna hasta los 6 meses cumplidos. Obviamente desde que cumplió el 4 mes me empezaron a llover sugerencias de papillas y de galletas. Entonces no paré de repetir que hasta los 6 meses nada de nada, y un poco funcionaba.

El problema es que cuando llegamos al 5 mes a los parientes de Tato ya les entró el ansia porqué le diera comida al bebé, así me empezaron a llover bien prontito preguntas e “insistencias” sobre como hacerlo. Yo que he trabajado 4 años en guarderías, yo que he leído mil libros sobre el argumento. Fue bastante pesada esa etapa (no por el bebé, obviamente, que lo vivía todo con tranquilidad),.

Primero de todo, para evitar una nueva tortura psicológica (porqué cada vez que nos veíamos me pasaban el parte sobre como actuar en cada nuevo paso que tenía que cumplir Mimi) les dije que hasta que no empezara el séptimo mes no iba a darle absolutamente ningún sólido a Mimi. Esto me dio tiempo a prepararme y ver como reaccionaba Mimi al BLW.

Empecé a observar su reacción delante de los sólidos y a pensar posibles respuestas a los problemas que me hubieran echado en la cara. Me monto demasiados pollos diréis? Posiblemente, pero cada uno tiene que combatir sus guerras. Bueno volvamos al tema. Entre una y otra excusa tipo “la pediatra me ha aconsejado esperar aún un par de semanas” me di aún más tiempo para empezar la alimentación de sólidos tranquila, haciendo mis pruebas sin que me atosigasen cada santo día.

4) Cuando la vistes y la revisten: Mimi aún es pequeña y seguramente no se entera de estos detalles. Pero yo soy grandecita, por lo tanto si la visto de una manera y un microsegundo después llega el pariente a “meterle la camiseta dentro  de los pantalones, mejor de lo que lo he hecho yo”, sí, me repatea. Es una chorrada lo sé, pero me reconcome igual ¿Por qué le tendrán que arremangar las mangas o otros detalles si la acabo de vestir para salir? Es como decirme en la cara “ya has acabado? espera que ya lo hago yo bien por ti“. Combatir estas cosas es difícil, porqué no lo hacen con mala fe y se les escapa. Lo mejor? Indirectas sonriendo… soltar algo en plan “Pobre Mimi que le ha tocado una madre que no es capaz de arreglarla ;)”. A la tercera se van a dar cuenta de que MOLESTAN.

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5) Cuando no compartes tus mismos valores: esto sí que es difícil. Si alguien tiene alguna solución, por favor, que me la mande. Como maestra y típica chica del s.XXI, he leído una gran cantidad de información sobre centenares de temas de crianza. Mi cabeza está llena de ideas férreas sobre como quiero crecer a mi pequeña y voy a hacerlo de la mejor de las maneras.

Pero los valores se forman también gracias al ambiente… Si fuera por mí le compraría el Toys ‘r us entero y vería horas de TV, que le encanta. Pero sé que no sería positivo para su desarrollo, así que para Navidad me he contenido y le he comprado 1 regalo. Y la TV la ve solo si vamos en el coche (porqué el tema transportes lo llevamos mal). Es un esfuerzo para que valore lo que tiene y para no cortar las alas a su creatividad… 

¿Y cuál es el problema? Cuando los demás no piensan así, llegan a casa regalos cada dos por tres, vas al súper y se le compra lo que quiere, se le pone la tele comiendo, o simplemente cuando la pide (puede acabar delante de una pantalla más de una hora a 18 meses!). Vamos que me tengo que coser la boca, pero cuando tragas tragas tragas al final o vomitas o te da una indigestión.

Para bien o para mal la única manera en qué puedo combatir estos valores (y muchos otros), es evitando esas situaciones. Si traen regalos a casa algunos los guardo y voy renovando cuando se cansa. Si una pantalla está presente demasiado tiempo cojo a Mimi y directamente me la llevo a hacer otra cosa. Y el tema “culo veo culo quiero – culo que me compra la abuela” no tiene solución, me lo como con patatas junto con la frase “total, cuesta solo 10€”. Si no es el precio… es que así no va a aprender valores… Pero bueno, aprovecho que aún es pequeña para ir trabajando todos estos frentes poco a poco.

6) Cuando llegan a casa y se ponen a limpiar: esto me sacaba de mis casillas, y tampoco los parabas con un “deja la escoba, ya lo haré yo”. Se me hacía muy muy raro. Al final, sobretodo desde que tengo a Mimi, he aprendido a ceder, a sentirme cómoda con la situación. Es todo cuestión de entrar en otra dinámica familiar sin sentirse culpable. Son pequeños detalles que he tenido que reconfigurar en el cerebro. 

7) Soy la princesa del garbanzo:  pero sé que no soy la única 😉 he comentado algunas cosas, bastante generales, pero podría enumerar millones: cuando acabas de parir y te cogen el cochecito sin siquiera pedirlo (madre mía que tontería, pero yo me encendía!), cuando la niña se pone mala y te recuerdan 300 veces al día tooooodo lo que estás haciendo mal, el ansia por el peso de la niña (que yo no tengo), y la odiosa frase “mamá se enfada si haces eso” (con lo feliz que soy yo, a ver si me va a coger manía por culpa ajena).

¿Mi cruz? las repeticiones al infinito… madre mía, creo que esto es lo que llevo peor. Cuando insisten sin fin, la misma frase en loop. Que me digan algo con lo que no estoy de acuerdo, bueno paciencia, pero que me lo repitan día tras día, cada vez que nos veamos, una y otra vez… madre mía… que estrés. Bueno, ha quedado claro que no soy una fácil, que quiero el camino libre y sin obstáculos cuando se trata de “mis cosas“.

Todo lo bueno de los abuelos

Si has llegado hasta aquí quiere decir que probablemente has vivido una experiencia similar 😉 Este artículo tenía como objetivo el compartir momentos, situaciones e ideas para sobrellevar pequeños baches de la convivencia. Pero, por muchas cosas que nos puedan molestar hay que reconocer ante todo la magia de los abuelos: lo que hacen, lo que sienten, lo que ayudan… como cuidan de nuestros hijos. 

Después de mis súper estrategias (respetuosas 😉 cuando vienen estoy súper contenta, me alegra tenerlos por casa. Tengo compañía, me dan una mano con las tareas, hablamos de los más y de los menos y cuidan a mi hija, que cuando me ve es la más feliz del mundo (pero se queda tranquila y sonriente si me voy). Los quiere y la quieren. Estoy tranquila solo dejándola a mis suegros y a mis padres, a nadie más. Sé que está bien y nadie más podría darme esta serenidad. Soy muy exigente en general, pero no con ellos. Porqué su amor por mi hija lo paga todo.

A veces tengo que suspirar, claro, no son YO y ciertas cosas les pueden, es superior a ellos y sé que no hacen exactamente lo que me gustaría pero oye, no podemos pretender que lo hagan todo a nuestra manera y que nos la curen gratis. Además son pequeñeces, que harán con un amor inconmensurable… por mucho dinero que paguéis nunca encontraréis alguien que cuide a vuestros hijos como unos abuelos amorosos.

Por lo tanto como podéis ver, es POSIBLE! Existe la luz al final del túnel, es todo cuestión de armarse de mucha paciencia, trabajo duro y crear lazos, unión, amor. Cuesta, a veces se necesita un buen puñetazo sobre la mesa para que las cosas se recoloquen, Pero ya está, creedme 😉

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2 comentarios

  1. Que valiente! Me encanta leer como enfrentaste la situación y pusiste las cosas en su sitio. Desde luego es la mejor manera porque aguantar que se meten en tu vida asi no es facil. En mi caso es al contrario yo no tengo ayuda ninguna, a mi madre la veo muy poco y a los abuelos por parte de padre casi nada. Viven lejos y muy lejos. Asi que me encanta como al final valoras la parte positiva de tener cerca a los abuelos! Nosotros los echamos mucho de menos!!

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    • En el fondo sé que es una cuestión de costumbres, pero claro, acabas de ser madre y todo tiene que ponerse en su lugar. Eso sí, cada vez me doy más cuenta del gran soporte que son para mí… realmente ayuda mucho tenerlos para lo que sea, sobretodo teniendo a los míos lejos 🧡

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