De madre a hija

Mi regalo para ti

“Te abrazo, estás pegadita a tu “tetaaa” que te relaja te ayuda a dormirte y te mima. Confías en mis brazos y poco a poco los ojos se te van cerrando mientras me tiras el cabello cada vez con menos fuerza. Hoy estoy turbada, tengo la lagrimilla floja. El próximo sábado tenemos que ir a ver una escuela, la primera… tienes solo 18 meses y ya estoy de puertas abiertas. Aquí en Italia podemos empaquetar nuestros hijos y mandarlos a la “Sección primavera” para niños de dos años y medio.

A papá parece una idea genial. Yo fui la primera en proponerlo. No el llevarte, solo informarnos. Pero ese es siempre el primer paso y siento algo de amargo en él. Cuando tenías 10 meses me fui a ver un jardín de infancia Reggio Emilia, a 10 minutos de casa. Era lo mejor que podría haber imaginado para ti. Pero salí de allí, algo se me rompió por dentro y te abracé muy fuerte, como si quisieran arrancarte de mí. No pude.

No pude entonces, y no creo que pueda ahora. Seamos sinceros, no tengo necesidad de separarte de mi lado. Soy una privilegiada entre un millón. Aquí en Italia si te despides antes del año de tu hijo te dan dos años de paro. Así que hasta tu tercer cumpleaños tengo la excusa perfecta para estar a tu lado, criarte y sostenerte sin sentirme mínimamente culpable.

Al principio fue raro, es verdad. Acostumbrada al ritmo frenético de la vida que llevaba fue un poco como estamparse. Pero aprendí a vivir contigo, a crecer como lo haces tu. Poco a poco, lentamente pero sin parar. Quería decirte que algo dentro de mí se mueve, quiero sacarlo y construir algo mío. Crear. Pero sobretodo quiero dedicar mi vida a tu bienestar, que construyas las alas más grandes y potentes para llegar hasta donde te propongas. Y dentro de mí estoy convencida de que lo estoy haciendo bien.

Muchos no están de acuerdo. Algunos lo dicen, otros bromean, otros me miran perplejos. Me da igual. Soy una madre que no trabaja y que quiere estar con su hija en casa hasta los 3 años. Y me lo puedo permitir. Tengo que sentirme mal? Muchas pagarían millones por estar en mi lugar. He decidido dejar de culpabilizarme. Cuando sea vieja y piense en tu infancia estoy segura de que no me arrepentiré de haberte dedicado todos mis días en vez de trabajar para traer más dinero a casa.

Ojo, ya he dicho que soy afortunada y me lo puedo permitir por ciertas circunstancias. Si a mi lado tuviese otra persona que no fuera Tato no podría. Y trabajadora como soy habrías acabado en una guardería a 3 meses como tuvo que hacer tu abuela conmigo. Con el corazón a pedazos lloraba cada día. Yo en la guardería y ella fuera. Por desgracia en nuestra sociedad estamos organizados así. Pero esto es otra historia.

El hecho es que hoy papá ha querido aclarar que para él sería una buena idea que tu anticipases la escuela de un año. De verdad que lo intento pero no puedo. He estado en la otra cara de la moneda. He trabajado unos años como maestra de guarderías y de escuelas infantiles diversas. Sé de qué hablo, sé como funciona y sé como reaccionan los diferentes tipos de niños.

Pero lo más importante es que desde que naciste me prometí que iba a pasar por encima de quien hiciera falta para darte lo mejor. Tú te convertiste en mi prioridad más imperiosa. Y lo eres aún. Elegí criarte en el mejor de los modos, o al menos para mí. Elegí respetar en todo momento tu tiempo. Algo imposible en una escuela tradicional por cuestiones logísticas. Esto quiere decir esperar a que tu estés lista para dar el paso. Sin prisas, sin obligaciones. Y funciona.

Me funcionó cuando querías solamente dormir encima de mí. Cuantas horas has pasado encima de mi pecho… Y sin llantos ni premuras ahora con 18 meses te hechas siestas de 3 horas tu solita en la cama. No fue necesario dejarte llorar, ni métodos varios, ni chupete, llegaste tu sola. Como con la comida, como el dejarte con los abuelos. Puedes quedarte con ellos todo el día y no lloras ni una sola vez.

El respeto hacia tus necesidades y tu tiempo siempre ha sido primordial para mí. Así que hoy me prometo una vez más que no voy a dejarme influenciar por el resto. Sé que esto funciona para nosotras. Tu eres feliz, estás cada día rodeada de niños, pero puedes dormir cuanto quieres, comer tranquila y vivir serena.

Tu no lo sabes aún pero tu cerebro se está configurando. Y quiero que en esta configuración se inserisca la sensación de que el mundo es un buen lugar, de que siempre tendrás una base segura a la que volver. De que siempre vas a poder combatir los monstruos sin sentirte abandonada. Porqué vas a tener mi mano siempre preparada. Y sé que un día ya no la necesitarás. Porqué la sentirás dentro de ti. Pero para obtener está seguridad necesitas que te la de yo antes. Y es esfuerzo, pero sobretodo tiempo y presencia.

Este es mi regalo para ti. Soy una madre a la que le ha tocado la lotería, puedo permitirme este lujo. Y tu no serás nunca consciente de que todo este tiempo es más precioso del oro. Pero la maternidad también es eso. Altruismo puro. Altruismo por amor. Yo te amo, de una manera indescribible. Y seré tu base desde la cual despegar, para llegar a donde desees. Siempre a tu lado”

Te ama,

Mamá

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