Si las que no son madres supieran

Si las que no son madres supieran como es…

Empezar el día con esa caricia, ese piececito que te toca la cara, ese “ma-má!” lleno de fuerza, de energía recargada, de alegría. Porqué los niños se despiertan activos, con ganas de explorar de descubrir. preparados para la acción. Nuestro deber como adultos tendría que ser el de no perder esas ganas de levantarnos, esa curiosidad, porqué creemos saberlo ya todo sobre el mundo, pero por suerte la vida de vez en cuando nos pega un buen meneo para avisarnos de que no es así.

Si las que no son madres supieran como es…

Verlos crecer. Un tópico. Pero madre mía, cuando lo vives tu en tu piel… los primeros pijamitas que se le quedan pequeños… a mi me entraban ganas de llorar… pero como era posible? Y no os creáis que a 1 año cambia la cosa, evoluciona sí, pero sientes aún que se te escapan de las manos. Querrías parar el tiempo, poder congelar instantes para poder revivirlos más adelante. Te repites una y otra vez que quieres que no crezca, es demasiado bonito este momento de la vida como para que desaparezca sin más. Pero por suerte la naturaleza es sabia y nos da de algún modo las herramientas para continuar en esta rueda con alegría, sin melancolía. Porqué cuando perdemos algo bonito de cada etapa nos regalan siempre una sorpresa maravillosa para continuar nuestra vida de madres.

Y para bien o para mal, estos sentimientos, estas sensaciones se olvidan. Duele pensar que es así, pero creo que si recordásemos exactamente lo enamorado y feliz que estaba nuestro corazón en esos momentos no podríamos seguir adelante. Tener hijos es una explosión en tu vida, es una sensación inigualable y  no se puede comparar la experiencia ni entre madres ni entre los mismos hijos de una misma madre, será siempre diferente y mágico.

Si las que no son madres supieran como es…

Que se te duerman pegaditos a tu cuerpo. Tu eres su mundo, su todo, la única cosa que necesitan y quieren. Todo lo demás les sobra, y eso, eso es el regalo más grande y auténtico que vamos a vivir en nuestra vida. A veces se nos hace pesado ser mamás, porqué es cansado, porqué la parte que más cuidarás de tu misma ya no es ni tu hambre ni tu sed, ni tu sueño, serán las necesidades de tu pequeño las que arroparás y calmarás.

Pero es que yo no puedo evitarlo… me retengo la persona más feliz y sobretodo afortunada de poder ver a mi hija, desde que nació, durmiéndose abrazada a mi pecho, jugando con mi pelo, tirándolo y chupando su tetita mietras se relaja, se abandona totalmente, sin miedos, soy su todo, y ella no sabe que lo es para mi.

Si las que no son madres supieran como es…

Que cada minuto de tu vida sea diferente años luz del precedente. Con los niños puedes pasar del paraíso al infierno, de llorar sin motivo a reír viendo como te llenan el suelo de harina, de un NO acompañado de pataletas a un abrazo de infinita ternura… porqué sí… todos lo dicen que con una mirada se te pasa todo, pero es que cuando estás enamorado se te nubla la vista, y cuando eres madre vives locamente drogada por tu hijo.

Y esos besos que le das en cualquier momento, aprovechando que está despistado, aprovechando que aguantará tres besos seguidos y quizás una caricia, porqué ellos tienen ganas de moverse, de descubrir como está hecho el mundo, y nosotras simplemente los queremos a ellos. Si las que no son madres supieran como es…

Si las que no son madres supieran como es…

Que te miren, pero que te miren de verdad, con esos ojos gigantes concentrados solamente en ti, como si no existiera nada más. Que se abracen a tus piernas y no se quieran soltar. Es maravilloso, creo que soy yo la qué tiene menos ganas de que se suelte. Y cuando me pide mimitos… con esa dulzura diciendo “mama, mimiiiiii”… madre mía yo me derrito.

Y te inspiran, porqué este blog quizás es el décimo que empiezo… pero todos los demás no duraron más de un par de meses. En cambio esta vez es diferente, porqué soy consciente que no podré retener todos estos momentos, lo único que mi cuerpo consigue hacer es escribir y escribir, hasta la última sensación. Quizás esto me de una falsa tranquilidad, mi inconsciente pensará que todo esto que estoy viviendo se queda en salvo entre palabras. Pero es mi manera de continuar a mirar hacia adelante firme y serena.

Ahora mi pequeña tiene 17 meses, y es increíble como ha cambiado mi mundo interior, es como si fuera el mismo pero con millones de adornos y funciones complementarias que antes no tenía. Más organizado y caótico a la vez. Organizado porqué tengo las ideas mucho más claras, mis prioridades, lo que está bién y lo que no, lo que me puedo esperar y lo que no… vivo más serena, y es que menos es más, muchísimo más.

Y también es caótico… caótico porque soy madre y no podría ser de otra manera.

posicion lactancia
Esta foto me ENCANTA! Es tan tierna, tan dulce… exprimiré al máximo estos momentos, no pienso malgastar ni siquiera un segundo. Te tendré entre mis brazos siempre que lo pedirás, mamá siempre estará contigo.

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